Daniel Sotelsek

@dfedericos

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Qué dicen los expertos…

What experts say…

Pension System reform; What the expert say about it

Because in the previous post i published i had several comments about the reform that experts have proposed; I would like to share a  brief technical summary of what is proposed in order to clarify the arguments regarding the debate.

La reforma del sistema de pensiones: que dicen los expertos   informesostenibilidadpensiones

Debido a que en el post anterior he tenido varios comentarios sobre la reforma que han propuestos los expertos: a continuación hago un breve resumen técnico de lo que proponen con el objetivo de clarificar los argumentos del debate.

La propuesta de los expertos es interesante, aunque puede no ser éste el momento económico propicio para implementarla. Plantean una especie de regla de ajuste de las pensiones que priorice la sostenibilidad del sistema, por lo que en lo inmediato generarían una reducción en los montos percibidos. Los ajustes a los haberes dejarían de tener una relación directa únicamente con el nivel de inflación, para pasar a ser función de los ingresos y gastos de la seguridad social. Sin embargo, los sabios mantienen varios de los parámetros de la regla sin definir, de forma que el efecto sobre el nivel de las pensiones actuales pueden postergarse en el tiempo.

El factor de sostenibilidad, es decir el porcentaje de variación de las pensiones en cada año, se compone de dos partes:

Factor de Equidad Intergeneracional (FEI)

Factor de Revalorización Anual (FRA).

El FEI busca que las condiciones de las pensiones sean iguales para todos los jubilados, con independencia de la cohorte demográfica a la que pertenezcan. En otras palabras, con el sistema actual, un pensionado que su jubiló hace 5 años cobra lo mismo que otro que lo hizo en condiciones idénticas, pero este mismo año. Sin embargo, como la expectativa de vida hoy es mayor que hace cinco años, entonces es esperable que el pensionado reciente termine recibiendo una compensación total mayor que el más antiguo.

Para evitar esta desigualdad, la propuesta de los expertos es ajustar la pensión inicial de los nuevos pensionados por un factor, el FEI, que resulta del cociente entre la esperanza de vida de los que han entrado en el sistema en un momento anterior y la esperanza de vida de los nuevos jubilados que entran en un momento posterior. En definitiva, cuanto más años se espera que se reciba la pensión, el monto por período será menor, de manera que todos reciban un monto total esperado idéntico. Así, con la expansión de la expectativa de vida, el monto percibido por mes se reduce. Esto permite proteger al sistema de pensiones de la incidencia sobre el mismo de la mayor longevidad de los futuros jubilados.

En todo caso esto desde el punto de vista filosófico nos llevaría a que las personas que viven menos de la esperanza de vida han tenido una menor pensión que aquellos que han sobrepasado la esperanza de vida y por que razón deben ser éstos (los que no llegan) los que paguen a los que se pasan de la media (los sabios se quedaron cortos pues para esto también podría haber una especie de fórmula de capitalización sombra que se liquida al momento de la muerte).

En concreto, su fórmula es la siguiente

Para comprenderlo mejor, utilicemos el mismo ejemplo de los expertos en el informe. Hay dos personas que se jubilan a los 65 años, pero uno lo hace en 2014 y otro en 2015. En 2014, la esperanza de vida a los 65 años, según el INE, es 20,27 (unos 20 años y tres meses). En 2015, se espera que la esperanza de vida a los 65 años aumente a 20,42 (20 años y cinco meses). De esta forma, la persona que se jubila en 2015 tiene una esperanza de cobrar dos meses más de jubilación que quien lo hace en 2014. Para evitar que el primero posea un beneficio mayor que el segundo, con igual esfuerzo durante su vida laboral, al jubilado de 2015 se le aplicará el FEI, que en este caso asciende a 0,9928 (20,27 dividido por 20,42). Así, suponiendo que el jubilado de 2014 se corresponda un haber de 1000 euros, al de 2015 le corresponderá uno de 992,8 euros. ¿Qué sucedería si en el 2016 la esperanza de vida aumenta a 21,5 años?: sencillamente se recibe la misma cantidad solo que al ser dividida en más tiempo se recibe menso mes a mes.

Más allá de la mayor o menor justicia del FEI, lo cierto es que genera un incentivo interesante de cara a sostenibilidad del sistema, que es la demora en el momento del retiro. En efecto, en caso de postergar la decisión de jubilarse, el futuro pensionado verá incrementar su haber por dos motivos: el primero, por los mayores aportes realizados; el segundo por la menor cantidad de años esperados de disfrute de la pensión.

Una aclaración que se realiza en el informe es que, si bien la aplicación del FEI da lugar a una pensión inicial que irá disminuyendo respecto a su base reguladora, esto no implica que la pensión inicial tenga que ir bajando a medida que va aumentando el número de años. Como consecuencia del crecimiento económico o de un aumento del número de años cotizados, la base reguladora sobre la que se calcula la pensión inicial podría conseguir incrementos superiores de lo que la hace disminuir el FEI. Pero lo cierto es que este factor genera una tendencia al deterioro de las pensiones percibidas por período. Ahora bien la buena noticia es que la gente vivirá más tiempo y esto también tiene que ver con el bienestar.

El otro factor de sostenibilidad, el FRA, es aún más complejo. Su objetivo es asegurar los potenciales riesgos demográficos asociados a la tasa de dependencia (el cociente entre pensionistas y cotizantes, ver gráfico 1), y los riesgos económicos de carácter estructural. La propuesta de los sabios al respecto es aplicar a todas las pensiones (existentes y nuevas) este otro factor, que sea función del crecimiento de los ingresos, del número de pensiones, del efecto sustitución (derivado de que los pensionistas que entran anualmente en el sistema lo hacen con pensiones distintas de los que salen), así como de la diferencia entre ingresos y gastos del sistema de pensiones.

Veamos esto con más detenimiento. El indicador que mejor y más claramente refleja todos los riesgos presupuestarios potenciales a los que se enfrenta un sistema de reparto es la diferencia entre sus ingresos (I) y el gasto total de prestaciones contributivas (G). Los ingresos del sistema (I) son resultado del producto del número de cotizantes (C) del sistema, por su base media de cotización (que representa un porcentaje del salario medio) y por el tipo medio de cotización. A estos ingresos por cotizaciones se añadirían las transferencias del Estado para completar pensiones mínimas, los intereses del Fondo de Reserva y otros ingresos que pudieran destinarse al sistema en el futuro. Los gastos (G) se pueden descomponer como el producto del número de pensiones (P) por la pensión media (pm). (esto por no contar que parte de esas transferencias se haen a su vez con préstamos que generar intereses y que se debería tener en cuenta la hora del cómputo pero los sabios de nuevo se quedan cortos)

Visto así, según los expertos, queda claro que la diferencia entre ingresos y gastos del sistema de pensiones públicas reflejará todos los cambios estructurales relevantes que se produzcan en las variables que caracterizan al sistema público de pensiones, tanto los demográficos como los económicos: los cambios en la tasa de dependencia, definida como el número de pensiones sobre cotizantes; los cambios en la tasa de paro, en la tasa de actividad y en los flujos migratorios que se reflejan en el número de cotizantes; los cambios en la productividad que se reflejan en los salarios, que a largo plazo tienden a aumentar a la par que la productividad; los cambios en el tipo impositivo de cotización y otros ingresos potenciales del sistema.

Entonces, de acuerdo al FRA, la tasa de crecimiento nominal (g), que se aplicaría a todas las pensiones en t+1, se calcularía de acuerdo con la fórmula siguiente:

pensiones1

en donde GI es la tasa de crecimiento de los ingresos, GP la tasa de crecimiento del número de pensiones y Gs el incremento de la pensión media debido al efecto sustitución, por las diferencias entre las altas y bajas del sistema.

El coeficiente α mide la velocidad a la que se corrigen los desequilibrios presupuestarios del sistema. El Comité de expertos propone que el valor de α esté entre 1/4 y 1/3. Por ejemplo, si α = 1/3, cada año se corregiría un tercio del desequilibrio existente entre ingresos y gastos. De este modo, en el primer año se corregiría 1/3 del desequilibrio inicial, quedando 2/3. El segundo año se  corregiría 1/3 de los 2/3 restantes, y el tercer año se corregiría 1/3 de los 4/9 restantes. En este ejemplo, pues, en tres años se habría corregido cerca de un 70% del desequilibrio inicial.

Dados estos valores de α, el término entre paréntesis en la fórmula indica que cuando el sistema se encuentre en superávit (I*>G*) las pensiones se revalorizarán por encima de la tasa de crecimiento de los ingresos, menos la de las pensiones y menos el efecto sustitución (GI – GP – Gs). Por el contrario, cuando se encuentre en déficit (I*<G*) las pensiones se revalorizarán por debajo de (GI – GP – Gs).

La barra (−) encima de las tasas de crecimiento indica que éstas se calculan como una media móvil aritmética. El asterisco (*) indica que los ingresos y gastos se calculan como una media móvil geométrica. Ambas medias se calculan teniendo en cuenta un número impar de años determinado (n) y se centran en t. Es decir considera los (n-1)/2 periodos anteriores y los (n-1)/2 periodos posteriores.

A la hora de elegir “n”, y de cara a suavizar el impacto del ciclo económico en la revalorización de las pensiones, los sabios creen conveniente considerar un total de 11 ó 13 años: 5 ó 6 años por delante y por detrás del año en el que se aplica. Argumenta que, teniendo en cuenta la duración media de los ciclos económicos en España durante las últimas décadas, esta elección del valor de “n” parece la más adecuada con la finalidad de evitar un comportamiento excesivamente procíclico del FRA.

En efecto, estos componentes se incluyen con el objetivo de garantizar el equilibrio presupuestario del sistema contributivo de la Seguridad Social, no en todos y cada uno de los períodos, sino a lo largo del ciclo económico. Así, aunque en los años de recesión o crisis pueda no darse dicho equilibrio, sí tiende a conseguirse a lo largo del ciclo gracias a los superávits que se alcancen en las fases expansivas. Se trata, pues, de evitar que la corrección tenga elevados efectos procíclicos. No obstante, más allá de que estos componentes minimizan el efecto procíclico, lo cierto es que la reforma vuelve al sistema más procíclico, ya que hasta ahora es acíclico, es decir que se mantiene en todos los períodos el poder adquisitivo de las pensiones. Esto sin lugar a dudas puede tener un costo en términos de estabilidad macroeconómica.

A medio y largo plazo, el Factor de Revalorización Anual garantizaría que el saldo presupuestario del sistema (I*-G*) converge a cero. Esto es así, justamente, porque los gastos se ven moderados cuando exceden a los ingresos, haciéndolo converger al equilibrio. En esta situación de equilibrio, donde I*=G*, el crecimiento nominal de la pensión media (GPm) vendría dado por la tasa de crecimiento calculada con el FRA (G) más el incremento de la pensión media debido al efecto sustitución (Gs).

pensiones 2

Finalmente, es conviene destacar que el FEI incide en el valor del FRA y sus efectos se contrapesan. Esto es ya que la reducción de la pensión inicial de los nuevos jubilados respecto a la base reguladora, debida a la aplicación del FEI, permite una mayor revalorización anual de la pensión media, redistribuyendo gasto en pensiones de los nuevos jubilados a los antiguos pensionistas. En otras palabras, si no se aplicara el FEI, la pensión inicial de los nuevos jubilados sería más alta, por lo que el gasto también sería más elevado, de manera que la aplicación del FRA resultaría en una subida menor de las pensiones.

En definitiva, la propuesta de los sabios es muy interesante, en tanto plantean una reforma que -de ser exitosa- aseguraría la sostenibilidad del sistema de pensiones, una cuenta pendiente que tarde o temprano se hará presente en economías envejecidas, como la española. Para ello, lograr el equilibrio es inevitable que las pensiones se vean reducidas, suponiendo que la retención al salario no pueda incrementarse. Asimismo, genera una trasparencia importante, especialmente de cara a la decisión del momento de retiro de las personas. Además, genera incentivo a mantenerse más tiempo activos en el mercado laboral, algo positivo para quienes pueden tomar esa decisión, pero no tan beneficiosa para los que no tienen esa posibilidad.

Una de las limitaciones se refiere al carácter cíclico del mecanismo. En momentos de auge, cuando el empleo crece, se generaría un superávit en el sistema, que en parte sería plasmado en mayores incrementos de los haberes. Por el contrario, en momentos de recesión, afloraría un déficit, y por tanto los montos percibidos se variarían en una menor proporción. Esto podría tener algunos efectos contraproducentes en términos de estabilidad macroeconómica.

Es posible que este comportamiento cíclico de la reforma se haya elaborado pensando en la política actual del gobierno nacional, tendiente a generar ajustes con el objetivo de equilibrar las cuentas públicas. Aquí radica el mayor de los problemas de la propuesta. Reducir en la actualidad a las pensiones, desestimulará aún más la demanda agregada, potenciando la recesión y la pérdida de puestos de trabajo. Así, el déficit del Sistema de pensiones se profundizará, siendo necesarios nuevos ajustes en los montos, que quedaría definidos en forma automática por la regla propuesta. Es posible que éste sea el motivo último de la reforma. También es probable que por este mismo motivo, el Comité de expertos, no quisiera definir los plazos de aplicación de la reforma ni la cantidad de años de duración del ciclo económico, utilizados para calcular los promedios de los ingresos y los gastos, con los que se ajustan los haberes. Así, por un lado, dejan conforme al gobierno, que conserva esa discrecionalidad. Por otro, conforman a los sabios que consideran que no es momento de reducir las pensiones.

La deuda española no para de subir…..

The Spanish debt  going up …..

The veracity of the Spanish tax accounts

A few weeks ago, the President of Spain, Mariano Rajoy, announced that the consolidated state budget deficit reached 6.7% of GDP in 2012. This figure, was presented as “good news”, because it is a value lower than expected, which represent a significant consolidation over the 2011 deficit . But the truth is that: The reduction of public spending in a recession does not necessarily generate improved solvency.

Lies have short legs….., if you want to know more about this, read following post.

La veracidad de las cuentas fiscales españolas

Hace unas semanas, el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, anunció que el déficit público del Estado consolidado alcanzó el 6,7% del PIB en 2012. Esta cifra, si bien elevada y superior al límite establecido por Bruselas situado en 6,3%, se presentaba como una buena noticia, debido a que es un valor menor al esperado, a la vez que representa una importante consolidación respecto al déficit de 2011. Este resultado fiscal se alcanza debido a un déficit del orden del 3,8% del Gobierno Nacional, 1% de la seguridad social y el resto de los gobiernos sub-nacionales (del cual la gran mayoría corresponde a las Comunidades Autónomas). Asimismo, cabe destacar que este valor se obtiene gracias excluir de las partidas de gasto a las ayudas de las entidades financieras, que se ubicaron en torno al 3% del PIB.

En relación al déficit de la seguridad social, cabe hacer una mención especial, ya que en 2012 registró el mayor déficit en su historia. Asimismo, representa un fuerte deterioro respecto al año anterior, cuando exhibió valores también negativos pero de solo 0,1% del PIB, a la vez que evidencia un muy significativo error de predicción, ya que el presupuesto esperaba que terminara el año en equilibrio. El sistema de seguridad social está compuesto por el sistema de pensiones, el seguro de desempleo y el Fondo de Garantía Salarial. Los tres cerraron al año con más gastos que ingresos, pero casi el 90% del déficit está explicado por el primero.

En lo que respecta al control directo del Estado Nacional, el gobierno se jacta de haber logrado disminuir significativamente el déficit, ya que en el anterior año, cuando aún el PSOE mandaba en Moncloa, el desequilibrio conjunto entre gobierno y seguridad social alcanzó el 5,2% del PIB.

Pero para sorpresa de muchos, cuando Hacienda publicó los datos de devoluciones impositivas del mes de enero, éstas venían con fuertísimos incrementos. En efecto, los pagos a contribuyentes crecieron un 176% por IRPF, 111% por sociedades y 56% por IVA. La versión oficial de esta particular evolución es que se debe a un mayor control tributario, reflejado en una estricta revisión de las solicitudes de devolución, para lo que se está aprovechando al máximo el plazo legal de 6 meses para analizar las reclamaciones, cuyo volumen está afectado por los importantes cambios normativos sobre los impuestos del año pasado. La versión más plausible es que el retraso de las devoluciones a enero se haya realizado para mostrar un déficit menor en 2012.

Las devoluciones extraordinarias de enero alcanzan los 40.000 millones de euros, es decir casi 0,5% del PIB. Así, de haberse computado estas devoluciones al año pasado, el déficit total se habría incrementado hasta 7,2% del PIB. Pero más relevante aún es que el déficit del gobierno nacional más seguridad social se hubiera situado en 5,3% del PIB, es decir 0,1 punto porcentual por encima de 2011. Según estos datos, no habría habido ajuste de la administración de Rajoy en comparación al último año de Zapatero. En efecto, del menor déficit registrado en 2012, la mayor parte lo lograron las Comunidades Autónomas, que se consolidaron en casi 1,6 puntos del PIB (pasaron de un déficit del 3,3% al 1,7%).

Hollande i merkel

A partir de los datos anteriores, se pueden extraer varias conclusiones. En primer lugar, algo que venimos repitiendo seguidamente en este blog: la reducción del gasto público en recesión no necesariamente genera una mejora de la solvencia, ya que puede provocar un efecto contractivo sobre los ingresos que más que compensen las menores erogaciones. Segundo y principal, el Gobierno está jugando con un arma de doble filo. Subestimar con “contabilidad creativa” el déficit alcanzado puede generar un efecto de confianza por el menor desequilibrio publicado. Sin embargo, también puede emitir una señal de desconfianza en las cuentas públicas, aumentando la desconfianza en el país. De cualquier manera, este tipo de comportamiento, como toda mentira, tiene las patas cortas. Este año ya se comenzó con un primer mes en el que el déficit superó el registrado en el mismo período del año anterior. Por lo tanto, para volver a mostrar una consolidación fiscal, se requerirá de mayores esfuerzos y ajustes, lo que redundará nuevamente en menor nivel de actividad y empleo. ¿O acaso hay otras partidas de este año para postergar al siguiente y maquillar un poco el resultado?.

En este sentido es necesario, de una vez por todas, admitir que los recortes y la recesión no nos llevan a ninguna parte. Cuidar el gasto, cambiar su dinámica, hacerlo mas productivo no implica reducir el gasto sino ponerse a trabajar en un plan de crecimiento en serio pero sobre todo, buscar una salida a la deuda que a estas alturas y con la cifra de déficit actual casi todos entendemos que es difícil  de pagar.

LA ECONOMÍA NO VA BIEN

THE ECONOMY IS NOT GOING WELL

Our economy continues to the drift

Last week we received two very important data of the Spanish economy: growth and the unemployment rate in the last quarter of 2012. Even though it was no surprise, the  economic data confirm, the declining trend which has been presenting our economy since late 2008, with the outbreak of the international financial crisis.

Nuestra economía sigue a la deriva

La última semana hemos recibido dos datos muy importantes de la economía española: el crecimiento y la tasa de paro del último trimestre de 2012. Si bien no fue ninguna sorpresa, los datos confirman, e incluso profundizan, la tendencia descendente que viene presentando nuestra economía desde fines de 2008, con el estallido de la crisis financiera internacional. La diferencia entre el primer episodio de recesión es que se daba fundamentalmente por factores exógenos y la política pública hacía un intento por paliar dichos efectos. En la presente recesión son las políticas internas las que generan buena parte de la caída, mientras que el único impulso viene por la demanda externa.

En relación al crecimiento, la estimación del Banco de España muestra una reducción en el nivel de actividad del cuarto trimestre de 2012 de 0.6% respecto al tercer trimestre (datos desestacionalizados) y 1.7% en comparación a igual período del año anterior. El factor determinante de esta evolución es la demanda interna, debido a una disminución en el trimestre del consumo privado de 1.6% y de la inversión de 2%. A esto se suman las medidas de ajuste fiscal del sector público. Así, la demanda interna cae 1.9% en el trimestre y 3.9% en el año. Estos datos negativos se ven algo compensados por el sector externo. Si bien las exportaciones en el cuarto trimestre mostraron una variación negativa (-0.7%), en el total del año se incrementaron en 3.3%. Por su parte, las importaciones caen 5% tanto en el trimestre como en el total del año. Así, el sector externo hace una contribución positiva al crecimiento de 1.4 puntos porcentuales del PIB en el trimestre y de 2.6 en el año, que como decíamos al comienzo no alcanzan para compensar el deterioro de la demanda interna.

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Fuente: INE / El País

Como no podía ser de otra manera, la continua caída en el nivel de actividad tiene sus efectos en el mercado de trabajo. Así, en el cuarto trimestre de 2012 la cantidad de desempleados rozó los 6 millones de personas y alcanzó al 26% de la población económicamente activa (PEA). Ambas cifras son las más elevadas desde que se tiene registro en España. Incluso, los datos no fueron peores, gracias a la caída de la PEA en más de 176 mil personas en el trimestre, un claro reflejo de que mucha gente sin trabajo está dejando de buscarlo ante la falta de oportunidades. De no ser por este efecto de desánimo, el desempleo hubiera superado los 6 millones. Asimismo, este escenario se está viendo reflejado en las corrientes migratorias, ya que solo en el trimestre salieron de España 125.000 personas de entre 20 y 35 años. Así, queda reflejado que la recesión no tiene un impacto únicamente en corto plazo, sino que también mina las oportunidades de desarrollo del país en el largo plazo ante la salida de jóvenes, muchos de ellos muy formados (pérdida de capital humano).

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Fuente: INE / El País

Como si esto fuera poco, las previsiones de la economía para este año no son muy esperanzadoras. El Fondo Monetario Internacional (FMI), quien ya se está arrepintiendo de las recomendaciones de ajuste realizadas, prevé una continuación de la recesión, con una caída adicional del PIB de 1.5%. Esto deja a España en la cola de crecimiento de los países del mundo. El FMI recién proyecta una expansión del PIB para 2014, de tan solo 0.8%, tasa insuficiente para crear empleo neto. Además, en caso de seguir deteriorándose las previsiones para nuestro país, esta tasa podría pasar rápidamente a números rojos.

En definitiva, la economía de España se sigue hundiendo. A diferencia de la recesión de 2008 y 2009, esta vez la caída está más relacionada con factores internos que externos. Dentro de los factor internos, una parte importante se lo lleva las políticas públicas. Resumiendo, el camino de ajuste seguido es contraproducente, no solo para generar crecimiento y empleo, sino incluso para su objetivo de consolidar las cuentas fiscales. Si no se plantea una solución alternativa, la tendencia continuará hasta que la solución no sea un decisión de política sino una situación impuesta por el deterioro de las condiciones sociales.

Repasando Economía a través de la composición del PIB

Reviewing Economy through GDP composition.

A brief analysis of the Spanish crisis through the composition of GDP

Breve análisis de la crisis española a través de la composición del PIB

 La crisis sigue su curso. Ya nadie duda de que España está atravesando una de las recesiones más severas de su historia, pero lo más preocupante es que aún no hay atisbos de recuperación. De los últimos 17 trimestres, 11 presentaron variaciones negativas, lo que provocó un decrecimiento acumulado de más de 5,5% del PIB desde el anterior máximo histórico del segundo trimestre de 2008. Pero, como decíamos, esto no es novedad para nadie. Lo que pretendemos mostrar con este post es la composición del PIB desde 2008 a la fecha, de forma de identificar dónde sucedieron las contracciones más severas.

En el gráfico 1, podemos observar la evolución del PIB y sus principales componentes desde el año 2000 a la fecha. Allí se identifica la caída del producto de 2008, la tibia recuperación de los dos años posteriores y la nueva caída en 2012.

Dentro de los componentes se puede apreciar que el consumo se mantuvo relativamente estable, con una leve caída en 2009 y 2012, pero siempre por encima de los 800 mil millones de euros. Donde se ve la principal contracción es en la inversión, que pasa de los 326 mil millones de euros en 2007 a los actuales 210 mil millones, es decir una reducción de más del 35%. Finalmente, el comercio exterior fue un aliciente en esta crisis, tanto por el lado de las exportaciones como de las importaciones. Las ventas al exterior, luego de una lógica caída en 2009, al año siguiente casi habían retornado a los valores previos a la crisis, para superarlo en 2011 y continuar ascendiendo en 2012. Haber sido capaces de incrementar las exportaciones en un momento de tanta fragilidad mundial como el que se vive, pone en tela de juicio el argumento de la falta de competitividad de España. Por su parte, estrechamente relacionado con la reducción del nivel de actividad, las importaciones se redujeron, realizando un aporte positivo al crecimiento tanto en 2009 como en 2012.

En resumen, con un consumo interno relativamente constante y un sector externo con aportes positivos al PIB, entonces la formación bruta de capital es la principal responsable de la caída en el nivel de actividad. Esto no es una buena noticia, dado que esta variable suele tomarse como un indicador adelantado de la evolución del producto, ya que las expectativas tienen un papel fundamental en las decisiones de inversión.

Así como el consumo no es una variable de la que podamos hablar demasiado, la inversión es clave para formar la expectativa de cuándo saldremos de esta crisis.

Veamos la composición de la formación bruta de capital fijo. Como muestra el gráfico 2, a excepción de los activos fijos inmateriales, todos los rubros de la inversión presentan una evolución decreciente. Como era de esperar, la construcción en vivienda es la más afectada, seguida de otros tipos de construcciones (obra pública, por ejemplo), con una caída acumulada desde 2007 del orden del 55% y 35% respectivamente. Pero la maquinaria y equipo (es decir, la inversión productiva) también cae ya un 20% respecto al máximo previo. Finalmente, cabe destacar que el total de la construcción llegó a representar más del 70% de la formación bruta total, por lo que los elevados valores de inversión que presentó España en la década pasada no eran producto de inversiones productivas, sino más bien especulativas relacionadas con el mercado inmobiliario.

En definitiva, tan solo observando la composición del PIB, era evidente que el crecimiento de España no era sostenible. La elevada participación de la inversión en construcción era el componente más dinámico de la demanda, mientras que la inversión productiva tenía un comportamiento más moderado. Si bien es cierto que de haber desincentivado el crecimiento del sector de la construcción, a través de políticas públicas fiscales y monetarias, durante el auge previo se hubiera crecido a un menor ritmo, no es menos verdadero que hoy en día estaríamos cayendo a una menor velocidad, o quizá incluso creciendo levemente. En otras palabras, el crecimiento de España hubiera sido más estable, con todos los beneficios que ello trae aparejado.

Gráfico 1: PIB de España y componentes

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Fuente: Elaboración propia con base en datos de INE

 

Gráfico 2: Inversión de España y componentes

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Fuente: Elaboración propia con base en datos de INE

Repasando temas de “competitividad” (parte 2)

Reviewing issues of “competitiveness” (part 2)

¿Tiene España un problema de competitividad? (parte 2)

Does Spain have a competitiveness problem? (part 2)

Last week we left an open question in our “reviewing economic issues.” We theoretically analyzed  if Spain did have a competitiveness problem or not. To do this, we said, that foreign trade indicators could give us an idea.

Here we are going to review two important indicators that will approach us to the answer.  The first one that we will see is the current account, which measures actual operations (trade of goods and services) that take place between residents of a country and the rest of the world. The second indicator is an analysis of the composition of sales and foreign purchases.

La semana pasada habíamos dejado una pregunta sin responder en nuestra sección “repasando temas de economía”. Habíamos analizado en forma teórica si España tenía realmente un problema de competitividad o no. Para ello, decíamos, los indicadores de comercio exterior podían darnos una idea.

El primero que veremos es la cuenta corriente, que mide las operaciones reales (comercio de bienes y servicios) que se dan entre los residentes de un país y los del resto del mundo. Como puede verse en el gráfico siguiente es cierto que España ha tenido un déficit importante de cuenta corriente en los últimos años, que se aminoró desde el comienzo de la crisis. Esto daría a entender que podría haber un problema de competitividad, dado que no es capaz de generar los recursos necesarios para financiar sus compras al extranjero. La contrapartida de la cuenta corriente del balance de pagos es la cuenta de capital, que mide el intercambio de los flujos de dinero. De esta forma, la manera que tuvo España durante los últimos años de financiar sus compras fue a través de  endeudarse.

                                                    Cuenta corriente de España % del PIB

                                                       Fuente: INE

Pasemos ahora a analizar la composición de las ventas y compras al exterior. Como puede verse en los siguientes gráficos, las exportaciones de España se concentran en sectores de elevado valor agregado. En efecto, casi la mitad son manufacturas de consumo, bienes de consumo duradero, sector del automóvil y bienes de equipo, mientras que una cuarta parte son semi-manufacturas, y la restante cuarta parte son bienes de bajo valor agregado como alimentos, productos energético y materias primas. Por el lado de las importaciones, la compras de España al exterior se concentran en productos de bajo valor agregado, como productos energéticos, alimentos y materias primas, mientras que las semi-manufacturas representan algo más de la quinta parte, y los productos de mayor valor agregado es menos del 40%. Si se observan este tipo de indicadores para economías en desarrollo, que en la actualidad no se encuentran en recesión, en términos generales se verá que las exportaciones se concentran en productos de bajo valor agregado, mientras que las importaciones son de mayor valor agregado.

Exportaciones de España por sectores económicos  e Importaciones de España por sectores económicos

Fuente: datacomex: http://datacomex.comercio.es/

Entonces, si bien España presente un fuerte déficit por cuenta corriente, a partir de los datos de exportaciones e importaciones por sectores económicos, no se puede afirmar que tenga problemas de competitividad. La conclusión que puede extraerse de este análisis es que España no tiene dificultades para producir productos con valor agregado a precio internacionales. Es decir, no tiene problemas de competitividad en términos internacionales. Su déficit por cuenta corriente se resolvería en caso de poder devaluar su moneda. Pero su moneda debería devaluarse en relación a sus propios socios europeos, ya que como veíamos en el post anterior el grueso del intercambio se da con ellos. El país más competitivo de Europa es Alemania. Al compartir la moneda (y ceder la posibilidad de devaluar) la mayor parte de sus socios europeos son incapaces de competir con ese país en el mercado internacional. ¡Muchos de los problemas se resolverían si -en lugar de Grecia, Portugal o España- fuera Alemania la que saliera del Euro y apreciara su moneda!

Volviendo a soluciones posibles, en el post anterior veíamos que una solución que se plantea es la deflación de precios y salarios en España y otros países con problemas, pero esto lleva mucho tiempo, al igual que las ganancias de productividad, sin contar con el efecto contractivo sobre la demanda.

En definitiva, no es cierto que el problema principal de España sea de competitividad. Sí es cierto que es menos competitiva que Alemania, pero casi todos los países del mundo son menos competitivos que Alemania. Entonces, descartada la posibilidad de que Alemania salga del euro para apreciar su moneda y equilibrar el comercio europeo, la solución de la deflación de precios y salarios solo genera un costo social muy importante sobre la población, y lleva tanto tiempo que no parece ser la dirección adecuada. Entonces, la otra posibilidad es incrementar el consumo interno. Como no puede obligar a las personas a consumir e invertir más, la opción es que el gasto parta del mismo Estado. Pero ahí nos enfrentamos al déficit público y la dificultad para financiarlo. La alternativa es que los países europeos con holgura fiscal (fundamentalmente Alemania) hagan el esfuerzo e incrementen su gasto público. Caso contrario, lo más probable es que España y otros países se vean obligados a devaluar su moneda en relación a Alemania. Esto no es otra cosa que salir del Euro.

Repasando temas de “competitividad” (parte 1)

Reviewing issues of “competitiveness” (part 1)

¿Tiene España un problema de competitividad?

Does Spain have a competitiveness problem?

Today we are going to continue reviewing economic issues.  Every day we see in newspapers and on the news, analysis on issues of economy, but often this information are not precise (sometimes even the journalists who write are  no accurate in what they say). Since the beginning of the crisis, it has been said that the real problem is not the debt in Spain, but rather the low competitiveness. But what is really the competitiveness? How can you measure the competitiveness or at least have an idea of ​​their level relative to other countries?

Seguimos “repasando temas de economía”, que todos los días vemos analizados en los periódicos y en las noticias, pero que muchas veces no conocemos con precisión (a veces ni siquiera los periodistas que escriben). Desde el comienzo de la crisis se está hablando que el problema real de España no es la deuda, sino la baja competitividad. Pero, ¿qué es realmente la competitividad? ¿Cómo puede medírsela o al menos tener una idea de su nivel relativo a otros países?

La competitividad de un país es la capacidad que posee para producir bienes y servicios a precios internacionales. Un país que sea capaz de producir a los precios de mercado, entonces podrá vender obteniendo ganancias, lo que a su vez genera empleo, consumo y crecimiento. En cambio, un país cuyos costos de producción sean mayores a los precios internacionales, solo puede producir con pérdida, por lo que no lo hará, cediendo la posibilidad de obtener un mayor mercado y una tasa de crecimiento y bienestar más elevada.

Cabe aclarar que es muy difícil resumir la competitividad de un país en un solo número, ya que como mínimo tiene un nivel de competitividad por sector económico, e incluso por producto. Por ejemplo, los países desarrollados históricamente se caracterizaron por ser competitivos en productos de elevado valor agregado, como manufacturas y servicios, mientras que los países en desarrollo han sido más competitivos en productos de bajo valor agregado, como materias primas. No obstante, esta caracterización en los últimos años se ha visto modificada por la elevada competitividad ganada por muchos países en desarrollo en la producción de manufacturas, con China como principal exponente, aunque los eslabones de mayor valor agregado de la cadena siguen realizándose en términos generales en los países desarrollados.

Pero, ¿cómo se determina la competitividad de un país? En resumidas cuentas se puede definir  por dos conceptos. En primer lugar, por lo costos internos de producción valorados en moneda local. Cuanto menores sean los costos de producción, más competitivo será un país. El otro componente es el tipo de cambio, lo que traduce los costos internos en moneda local a precio internacional. Un país con una moneda sobrevaluada tendrá mayores dificultades de ser competitivo que otro con una moneda devaluada.

Entonces, afirmar que España tiene un problema de competitividad es decir que: o bien tiene costos en moneda local muy elevados, o bien tiene una moneda sobrevaluada. Como el grueso del comercio exterior de España se realiza con países de la unión monetaria, la competitividad se resume a los costos internos, ya que se comparte la misma moneda. De esta forma, se alcanza la conclusión de que España tiene que bajar costos internos. Pero, ¿cómo se hace esto?

La primera y más agradable opción es mejorando la productividad. Con los avances técnicos y tecnológicos, el proceso de producción se hace más barato. El problema es que este tipo de mejoras suelen desarrollarse muy lentamente, por lo que las políticas públicas tendentes a generar ganancias de productividad son a largo plazo (pero no por ello poco importantes). La otra posibilidad es reducir precios y salarios. A igualdad de productividad, un país será más competitivo si sus salarios e insumos son más baratos.

Hay quienes afirman que la reducción de salarios es relativamente veloz, al menos lo suficiente como para proponer que la solución de la baja competitividad de España pasa por reducir precios y salarios. Dos objeciones al respecto. La primera es que desde hace más de 80 años, con la aparición de los sindicatos y los avances en los derechos de los trabajadores, reducir salarios no es tan fácil. De esta forma, quienes plantean esta solución pueden estar obviando un aspecto fundamental de la economía actual (¡los economistas nos especializamos en demorar nuestra comprensión de la realidad, por lo que muchas veces analizamos la economía presente como si fuera la de hace más de un siglo!). Pero más allá de la velocidad del ajuste de salarios, también queda el tema de que una reducción en la capacidad de consumo de las clases trabajadoras, generará un efecto contractivo sobre la demanda que puede hacer perder escala a la industria y así perder  productividad y competitividad. La idea que subyace a esta afirmación es que el comercio exterior será capaz de reemplazar al consumo local como motor de la demanda interna. Pero no olvidemos que las exportaciones de España representan menos del 30% del PIB total (incluido las importaciones), porcentaje bastante elevado en términos internacionales, pero que tiene que hacer un esfuerzo casi imposible para compensar las variación en el consumo interno, que representa el 80% del PIB (ver gráfico).

Ahora bien, todo esto es suponiendo que España tiene un problema de competitividad. Pero, ¿y si no lo tiene realmente? ¿Y si la crisis no es por un problema de competitividad, sino por un escasez de demanda? En ese caso, la receta de ajustar los salarios y los precios solo agravaría el problema. Para dar una primera respuesta a estas preguntas, se puede observar el balance comercial y por cuenta corriente de nuestro país, así como la composición por sectores económicos de las exportaciones e importaciones. Pero, dado que ya nos hemos extendido demasiado, esto lo dejaremos para la semana próxima.


 La productividad nos puede jugar una mala pasada….

España está de fiesta…..

 

Antes que nada vaya nuestra preocupación por lo que está pasando en Valencia y con su gente, creo que estos temas son de los que no se comprenden demasiado hasta que uno no los vive en carne propia. Esperemos que todo esté solucionado lo antes posible y que seamos capaces de ser solidarios para aquellos que han perdido sus bienes y su sustento de trabajo.

Ya que estamos de fiesta es hora de acordarnos de Siria que lamentablemente con tanto fútbol y cumbre europea no aparece demasiado en las noticias, pero allí se sigue masacrando a la población civil  y nadie interviene. Os propongo y especialmente a los medio de comunicación que todos los días hagan una cuña en favor de este pueblo milenario que está sufriendo y que nosotros de una forma u otra estamos dando la espalda .

En cuanto al fútbol mejor ni hablar, estamos ante  la mejor selección de todos los tiempos y con un añadido muy especial: es un equipo sin “la estrella” y por lo tanto es la definición perfecta de un equipo y de que el fútbol a pesar de los astros tiene una esencia: “juego de equipo”: FELICIDADES

Por último una breve referencia a una entrevista de M. Wolf que seguramente con tanto algarabía haya pasado un poco desapercibido  http://internacional.elpais.com/internacional/2012/06/30/actualidad/1341070206_766844.html

La vuelta al mundo con Martin Wolf

El editorialista de ‘Financial Times’ dice que periodistas yeconomistas fallaron al no ver la crisis

Su lectura nos viene bien no sólo para el tema de la crisis económica sino para Valencia, para el Fútbol y para Siria y no sólo para economistas y periodistas sino también para políticos, diplomáticos y especialistas en fútbol…….

Una semana movidita

Para ser una semana con un puente largo la cosa ha estado mas que movida, varios temas pendientes:

1. La crisas no da tregua, Europa sigue sin conseguir un rumbo adecuado y ahora estamos pendientes de una elecciones en Francia para ver si al fin se hace un plan de crecimiento o uno de ajuste. Cuando se recuerde la historia en el futuro estoy seguro que mucho creerán que esto no ha sucedido así. Europa está en recesión técnica y el paro comienza a preocupar a toda la Unión. En unos meses veremos el contagio a Europa del Este y ese será el punto donde ya no hay otro camino que pensar en un plan de crecimiento, olvidarnos del ajuste y utilizar el euro como lo que es, una moneda con la cual es necesario hacer política monetaria.

2. En España vamos de mal en peor, lo mejor que el Madrid ha ganado la liga ( lo mejor para los madridistas, para el resto no hay consuelo) lo peor el paro una tasa de 25% es un escándalo. Creo que cuando uno sale fuera de España se da cuenta o mejor dicho le hacen caer en la cuenta que esa tasa es un auténtico disparate. Hagamos el análisis que hagamos es necesario un pacto nacional para el empleo, es necesario ajustar costes para aumentar la productividad, es necesario en definitiva fijarnos en esta problema que resulta a todas luces el núcleo de la crisis, de que mas podemos hablar empresarios , sindicatos, gobierno con una tasa de desempleo del 25%, por favor basta de política de manifestación, de decretos, de imprudencia participativa es hora de un acuerdo no hay tiempo para nada.

3. Lo de las nacionalizaciones o expropiaciones (no es lo mismo) ya comienza a ser un tema mas de la bolsa de valores  que de las noticias , que aparece en Bolivia cae REE , que aparece en Argentina cae YPF en fin esto sera la tónica en el futuro porque sin duda ahora los paises donde han invertido no las empresas españolas sino las empresas multinacionales españolas (que no es lo mismo) o bien se nacionalizaran o bien comenzaran a invertir y no repartir dividendos y esto a los efectos de la bolsa sera muy parecido…… El panorama de las inversiones extranjeras es preocupante:el fenómeno de la reprimarizacion en América Latina pasa por este tipo de cuestiones o nacionalizar o racionalizar re negociando contratos en condiciones menos ventajosas y justo ahora que nos venía muy bien lo de obtener rentabilidad 3 o 4 veces superiores a las que se obtienen en España en fin siguen las malas noticias.

4. Algunos economistas prominentes ya nos avisan (Feldestein en el FT) que España ha perdido el crédito externo y por mas que está un poco confundido con las cifras, el fondo del argumento es cierto no por algo fue un estudioso y un asesor privilegiado del plan Brady. Pero también otro economista de prestigio metido ahora a consejero de economía en Cataluña nos dice que el gobierno hace aguas y es posible pero lo de las autonomías no parece que sea un tema muy bien visto fuera de España. El deficit autonómico es un hecho y debemos pensar en un plan B, que los de 100.000 paguen las medicinas está bien pero quizás es hora de pensar que los de 100.000 no deberian pagar el despilfarro autonómico y por ello lo de colocar bonos forzosos a los ciudadanos no es tan descabellado.
En fin cortamos aquí y seguimos para ver como acaba la semana…

El nuevo gobierno pasa la primera prueba de su plan de ajuste

El recorte del gasto público o el aumento de impuestos para hacer frente a una crisis de deuda es siempre un arma de doble filo. Por un lado, se supone que mejoraría las cuentas fiscales y la solvencia. Pero por otro genera un efecto contractivo sobre la economía, lo que merma los ingresos fiscales. Es por eso que desde el anuncio de las medidas de austeridad por parte del nuevo gobierno, se dudaba acerca de la reacción del mercado. El último jueves se realizó la primera subasta desde el anuncio, con un buen resultado.

Ante el incumplimiento por parte de España de disminución del déficit al 6% del PIB durante 2011 (se ubicó en torno al 8%), el gobierno anunció un nuevo ajuste. En esta oportunidad se incrementaron impuestos -IRPF, rentas del capital e IBI- y se redujo el gasto en 8.900 millones de euros al presupuesto de los ministerios. La pregunta que restaba era acerca de la reacción de los mercados ante las medidas.

El pasado jueves se realizó la primera subasta desde el anuncio. El objetivo inicial era colocar 5.000 millones de euros. No obstante, ante la demanda de 18.300 millones por parte del mercado y los bueno precios ofrecidos, el Tesoro terminó adjudicando casi 10.000 millones de euros en bonos a 3, 4 y 5 años. El tipo de interés pagado para todos los plazos fue inferior a los de las últimas subastas. De esta forma, la prima de riesgo de la deuda española en relación a la alemana en el mercado secundario se redujo de 350 a 334 puntos básicos. Así, la subasta puede ser considerada como exitosa, aunque también se debe tener en cuenta el efecto del extraordinario aumento de la liquidez por parte del Banco Central Europeo.

En definitiva, el nuevo gobierno logró superar satisfactoriamente un primer obstáculo. Sin embargo, aún quedan muchas dudas acerca de la eficacia a mediano y largo plazo de las medidas de ajuste para ir superando la crisis y eludir una nueva recesión. El crecimiento del empleo y la reducción de la tasa de paro son objetivos que todavía se ven muy alejados.

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